No es oro todo lo que reluce.
Como era de esperar, ha sido elegido como nuevo presidente de Estados Unidos de América, Barack Obama.
Parece que algo que era tan previsible nos este volviendo locos de alegrÃa, puesto que ahora nadie deseaba la victoria del candidato McCain (como el cambio de chaqueta de la Sra. Esperanza Aguirre).
Aunque comparto esta alegrÃa (no desmesurada la verdad sea dicha), no creo que debamos de lanzar las campanas al vuelo desde las filas más avanzadas de la sociedad, puesto que no deja de ser un conservador (de esos que se alinean en otros estados con partidos filofascistas, antes que con la socialdemocracia para alcanzar el poder) de los pies a la cabeza.
Era evidente que se necesitaba un cambio, ya que la propia sociedad norteamericana lo demandaba (incluso McCain anunciaba un cambio sustancial de ser elegido en las elecciones) y eso es lo que nos han vendido, cambio.
Pero cambio significa mucho, no solo barrer la casa un poco para aparentar (quien más se propuso limpiar la suciedad en otra época oscura poco duró en su cargo, siendo asesinado).
Incluso aquà tuvimos nuestra propia versión de cambio. Cuando el actual presidente Zapatero tomó posesión, retiró las tropas y cumplió con parte de su programa (cambios necesarios, pero que no pasan de pequeñas reformas que sirven como cortina de humo para tapar otros cambios más sustanciales).
Para empezar hay que exigirle que cumpla con sus promesas electorales. La retirada de las tropas de ocupación en Irak, la desaparición de ese monstruo de la tortura que significa Guantánamo… pero también es dejar de condenar a la más absoluta miseria a la población cubana (la que reside en la isla) con el famosos bloqueo, retirada de tropas en Afganistán (parece ser que no está dispuesto a esto) y puedo extenderme en multitud de temas más.
Eso sà que supondrÃa un verdadero cambio. Las preguntas que realmente hay que hacer son, ¿está dispuesto a realizar un cambio de verdad? ¿Se lo permitirán desde ciertos sectores tan influyentes como el propio presidente?
Hay que tener en cuenta a esa elite que existe por encima de los estados (y que tan bien desde los U.S.A. ha sido potenciada su existencia), no está por la labor de grandes cambios que afecten a sus inmensos beneficios como se está demostrando, haciendo pagar a los que realmente tiran de la economÃa (la clase trabajadora autentica) y menos perciben siempre. Siendo evidente la presión que ejercerá sobre quien esté dispuesto a tocar su inmaculado mundo de cristal y como muestra de esto es, que finalmente nadie se opuso a las medidas del gobierno para ayudar a los financieros.
La lupa va a estar sobre su figura, ya que la sociedad norteamericana no ha madurado en dos dÃas y si ha votado a una persona de color, no es porque se estén perdiendo los valores racistas, sino que las polÃticas de Bush, no agradan ni a los muy conservadores, ni a los menos conservadores.
Desde luego que de las personas que aspiraban realmente a la presidencia (incluida la aspirante en su partido) es la que más me agrada (pero seguro que de todos los que se presentan hay más de uno mucho más afÃn a mis principios que este), pero no por eso descorcharé una botella. Asà que ojala sea verdad el cambio y no acabe todo como en Dallas (que tampoco es que aquel fuera marxista, pero suponÃa un cambio) y podamos celebrar en el mundo entero la desaparición de sus tropas, sus bloqueos y sus imposiciones (encubiertas o no).
Tags: Actualidad, internacional


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