Votar… o ser Cómplices?

Teodoro Valentin 12 agosto 2009 1

Dentro del sistema democrático de voto, encontramos que el compromiso asumido por el ciudadano, es el de tener conciencia plena de que la elección resulta responsable para el desarrollo del bienestar de la patria, social y… personal!

Este deber implica intrínsecamente que se acepta la continuidad del sistema, aspirando pulir el mismo hasta su expresión completa en la coparticipación multipartidaria.

Así como se acepta tácitamente la implementación de la práctica en la que se estamos imbuidos, al seleccionar -o eleccionar– a cierto individuo enmarcado dentro de principios partidistas y a sus asesores, resulta también el consentimiento de su capacidad de conducción, hasta eventualmente su carisma en la representatividad de su comportamiento acorde a la idiosincrasia del pueblo gobernado.

Con la inocencia teórica de éstos principios elementales, concurrimos al acto cívico persuadidos en la certeza de la mejora continua, observando un horizonte de crecimiento y expansión que nos proyecta la esperanza de mejoras en el bienestar presente y futuro, imaginando que las generaciones herederas reposarán en el esfuerzo y en la responsabilidad de cada acto adulto que se emprende con la libre voluntad.

Pero… cuando el individuo proyectado no acata ni siquiera a su conciencia, cuando el poder -y las obligaciones- nubla sus ideales de juventud, nos encontramos con una paradoja del régimen difícil de salvar, encumbrándose en un pantano de interrogantes ante la postura que se debe asumir.

Este descubrimiento sólo se realiza en la práctica, ya que la oscuridad sólo se presenta luego de la caída de la luz, siendo las elecciones y el preludio gubernamental la claridad de la confianza y de la certidumbre.


El desvío que se produce es una simple consecuencia de la ambición personal del asumido, simplemente pecuniaria o con tintes de poder absolutista, pero que pervierten al conjunto hasta sucumbir ante la nueva circunstancia, desarmando los principios democráticos hasta la duda sobre la certeza de sus bases sociales.

Asumir que el tiempo presidencial debe cumplirse hasta las nuevas elecciones de manera completa, arrogando ceguera y marcialidad, distorsiona los fundamentos sociales de convivencia política con los de silenciosa y admitiva.

Ser un simple observante de como un grupo de poder desmantela la economía de una nación, o bien la orienta hacia el precipicio de la parálisis tecnológica o agropecuaria, sin molestarse siquiera en el reclamo útil y activo, es una forma de participar del mismo trazado mutándose en cómplice pasivo, inmaculando la conciencia en la culpa ajena.

Retando a la temática desde el punto de vista de no resultar impasible, y participar en el compromiso nacional, requiere primeramente replantearse si la constitucionalidad democrática exige eliminar a la dictadura brotada de las urnas, así como las formas permisibles de ejercer la reprentatividad general fuera del período sufragante.

El debate de la reconsideración conlleva tiempo… que precisamente es lo que se trata de remediar, generándose una situación conflictiva que desmadeja cualquier posibilidad de unión y reunión, resultando ésta situación la que premeditadamente utiliza el neo dictador para establecer fuerzas de choque y represión, argumentando… anti constitucionalidad!

Hasta que el parlamento nacional no establezca un aparato legal -fuerte e independiente- de control gubernamental, se está sometido a éstos vejámenes de manera secuencial, ya que el límite de la democracia es precisamente la voluntad unitaria -o sectorial- ejercida por el poder de turno.

Evitar la extralimitación debe formar parte de los costosos mecanismos nacionales que pagan los ciudadanos fiscales, tanto con dinero como con… utilitarismo y esclavitud!