Sólo se Gobiernan a Sí Mismos!

Teodoro Valentin 13 julio 2009 1


Al validar la Globalización como un ente independiente y adiposo de la riqueza individual, se proyecto a las sociedades a un anarquismo de clase, dónde sólo la posesión del dinero demarca la potestad del poder.
Al aceptar la fluidez del desplazamiento de los capitales de un lugar a otro como una manera de crecimiento, se independizó el concepto de nación referente a la protección de las fuentes de trabajo nacional, generando en consecuencia la desocupación, menoscabando la calidad de vida que otrora otorgaba un salario… se descendió de la repartición y de las posibilidades del sistema industrial, hacia la sumisión a un neofeudalismo de la concentración laboral.
Esta desfunción generó un vacío que sólo es ocupado por la capitalización de los impuestos, ya que la recaudación es la única batalla planteada, donde los contrincantes están enfrentados pero compartiendo la misma fortificación, mutando al terreno formal del debate -o sea el congreso o el parlamento- en un bastión de salarios acomodados, que sólo otorga beneficios a la clase política.

Todo intento de ejercer la justicia y la equidad es redireccionado hacia la calma diferencial de los que apoltronan el poder, no resultando la pauta del comando social el liderar al orden general, debilitando con esta actitud a las fuerzas del orden policial, ya que la manipulación judicial permite al delincuente ladear a la ley de manera legal, sonriendo ante quienes lo dominaron y lo aislaron provisoriamente bajo el aire de la suficiencia legislativa protectora.
Se requiere de la población civilizada cierta aceptación incondicional al período gubernamental, aduciendo que el ejercicio de la democracia otorgado por el voto responsabiliza al ciudadano de los errores de la autoridades… obligando al pueblo a reposar todo el período constitucional ante la desmantelación de la protección y de los valores prosaicos nacionales.
El precipicio funcional del sistema actual aún no abriga ningún nombre, ya que no responde a resolución alguna ni a la coparticipación general… se intenta por todos los medios posibles desmejorar las relaciones hasta su cancelación lingüística, aprovechando la confusión social para engrosar las fuerzas políticas, diseñando un abanico protector de relaciones emparentadas que cohíbe cualquier reacción que se escape del oportunismo circunstancial.
Ante éste montaje como escenario de desarrollo sólo es factible observar sin inmiscuirse, o se está dentro o fuera, pero quién está fuera bien sabe que su cooperación es absoluta y fidedigna, ya que quienes sujetan el poder no reparan en su existencia más que en el cumplimiento de sus obligaciones impositivas.
La preocupación de los gobernantes nacionales se referencia en la política internacional, cuyas reglas son flotantes e intercambiables, extranjerizando la realidad al modo de un canal de desagüe de sus funciones, recreando una virtualidad de los acontecimientos intestinales que abruma a los ciudadanos, reflejándose en la minimización de la exigencia del ejercicio de sus derechos.
Quizás compatibilizar la realidad cotidiana y personal de cada uno y uno con la utopía de la clase política, sea el camino para reencauzar las nuevas pautas patrióticas en beneficio de todos los habitantes de un conjunto… sin clasificación!