Despersonalizar a una Nación?

Teodoro Valentin 10 agosto 2009 1

Quitarle la personalidad a una Nación es arrancarla de su esencia patriótica y de su historia, para inestabilizar a sus ciudadanos abandonándolos en el exilio dentro de su propia tierra.

Generar ésta situación es buscar el objetivo de dominio, ya que el sentido de pertenencia es una de las mayores protecciones que ofrece la compleja madeja mundial, categorizando como ciudadano a quien forma parte, entregándole documentación que le permite trasladarse de país a otro, y sin ella… nadie pertenece y resulta flagelable!

Pero cuando el lugar de nacimiento no le pertenece al individuo, su defunción dentro de la inestabilidad emocional lo conduce hacia el aferramiento al primer caudillo que le presente la oportunidad de protegerlo, aderezado con la promesa de la vital continuidad.

Dedo AcusadorAsumiendo el caudillo -o gobierno- el comando emotivo y protector con su diatriba, pilotea a una población disponible para sustentarse en su sitio, independiente del cumplimiento de sus obligaciones, ya que la ciudadanía se encuentra dividida por el temor a la desintegración y endeble en su voluntad unitaria, lo cual le impide la reacción sublevante al poder actual.

Este manejo dominante responde siempre a intereses ambiciosos, ya que la riqueza es el único objetivo de su aplicación, ni siquiera el ejercicio del poder, pues disponer de una masa tan versátil y poco homogénea sólo puede tener fuerza un tiempo definido… a posterior se derrumba por la falta de bases sólidas y estructurales!


La técnica de aplicación de ésta metodología conquistadora fue enseñada por el imperio griego, quienes gobernaron tierras vecinas con la imposición de su estructura religiosa, sumándole la asimilación a las distintas formas del desarrollo corporal… anulando las creencias de los pueblos dominados así como su idiosincrasia, sin la utilización de la beligerancia continua.

Actualmente gozamos de técnicas mas refinadas, que no se alejan mucho de las griegas, siendo una de ellas el derrumbe de las fechas patrias -aduciendo motivos turísticos, así como el aprovechamiento íntegro del ocio-, desplazando su conmemoración y uniéndolas a los días de descanso tradicional más cercano, cancelando la ideología patriótica, licuando en las generaciones incipientes el concepto de valores nacionales.

Otro tópico importante para proseguir con la ventilación patria, es la constante comparación de los hechos nacionales con los eventos de las potencias extranjeras, iconizando la imagen de las repuestas -…de los otros pueblos- como índices de civilización y adaptación a los días del nuevo siglo… primordialmente en lo que se refiere al libertinaje!

La dependencia científica es un hecho vital en el despojo del pueblo, desanimando todo tipo de investigación nacional, así como los entes de desarrollo tecnológico y centros de estudios de avanzada, asumiendo la falta de intelectualidad doméstica como parte de la necesidad del líder, cuya conciencia social abre las portones de la importación para incluir a la población en las reglas de la globalización…

Como medalla de oro en el podio de la despersonalización, encontramos a la minimización de las fuerzas armadas, tanto la defensa nacional como la policial (induciendo a la ley del más violento), ya sea a través del presupuesto doméstico o en la desacreditación de la efectividad judicial… destacando la fragilidad de la nación, obedeciendo al principio de “sálvese quien pueda” a la hora de cualquier tipo de crisis, sembrando la anarquía generalizada que necesariamente sostiene al poder, y evita clanes que planeen contra el sistema de liderazgo.