Crisis de Dinero? Para los Gobernantes… No!
Todos garantizan que cierta crisis económica y financiera inundo las economías de los países democráticos, pero si la evaluamos con la dinámica trivial del hogar, no se percibe que la austeridad refleje la coyuntura ostentada.
Es posible observar las distancias entre quienes gobiernan las naciones y sus gobernados, simplemente observando -no… leyendo!- los periódicos, así como todo tipo de revista y publicación de índole social, cuyas letras mayores se concentran en las opulencias y las perversiones presidenciales.
Dada la facilidad de informarse con que se cuenta en la actualidad, permite que en pocos y virtuales minutos resulten conocidas todas las intimidades políticas, donde encontramos que:
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un presidente italiano se regocija en la atmósfera de las celebraciones bacanales.
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Un presidente francés asume el nuevo trabajo de gobernar para contraer nupcias, ya que antes no se lo permitía sus fondos personales, y luego de un lapso de ejercicio funcional su mejor imagen se concentra en la apreciación visual de las formas femeninas…
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una presidenta argentina no escatima gastos al asistir a sus seudo obligaciones, reflejando en sus extensiones capilares y en los exclusivos modelos de su indumentaria -que nunca repite!-, y teniendo presente que es en el cumplimiento de sus funciones representativas nacionales, su costo no tiene prudencia frugal…
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las reuniones internacionales para tratar la crisis no repara en gastos de traslados privados, en seguridad, ni en manjares disponibles en las recepciones de rango…
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ésto puede continuar hasta desplegar varios rollos completos de papel sanitario!
Contar con las energías monetarias fácilmente, demuestra que la tan afamada crisis económica se encuentra fraccionada en castas específicas, distribuyendo su aspereza de acuerdo a la pirámide funcional de la sociedad pluralista… y sufragante!
Quienes reciben el caudal impositivo no han acusado en sus actitudes -e… ingresos!- el seudo escenario montado de la cuestión laboral, ya que su elevada posición en la cumbre organizativa les impide ver el valle del esfuerzo y del trabajo, solicitando honestidad en la facturación legal -en el pago de los impuestos!-, y asumiendo el control de las divisas nacionales bajo el manto de una diatriba inocua de contenidos veraces, que oculta la opulencia de su bienestar, como el aumento de sus riquezas personales.
Todo éste tramado social desdibuja a la democracia dentro de su esencia participativa, ya que enarbolar la ignorancia de las necesidades ajenas, dando la espalda a sus funciones primarias, genera un impotente rencor que acumula excesiva presión, que inevitablemente responde a las leyes físicas… se liberan y detonan!
Acaso los gobernantes, en sus cualidades de estadistas y visionarios, no son capaces de adelantarse a situaciones emergentes?
O… acaso resulta que ésta realidad de crisis es muy conveniente para estancarse en el poder, manipulando la ilusión y la inocencia popular para conservar el mayor tiempo factible los ingresos presentes y… jubilatorios?
O… es que los negociados gubernamentales enriquecen parcialidades, donde la mención de la palabra Patria se ha evacuado por los conductos de la corrupción?

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Acaso se comparte el bienestar?